Cuídate de las mujeres encantadoras, porque por lo general están rodeadas de serpientes que obedecen sus órdenes sin vacilar.
(Cuídate también de las que crían cuervos, porque por lo general tienen bonitos ojos).
Cuídate de las mujeres que no le temen al espejo, porque pueden volverse infinitas si las colocas entre dos de ellos.
Pero
sobretodo, cuídate de las mujeres imposibles, porque puedes quedar
atrapado para siempre en su infalible don de la ubicuidad.
(ficciones portátiles para momentos álgidos)
Hemisferios
Estoy un poco roto, molido, triste. La mujer con la que elegí formar una familia cada vez me presta menos atención. He tratado de llamarla, de pedirla, de ganarla, pero ya no lo consigo. Hace poco se la supliqué llorando. No puedo sentirme más extraño.
Yo tenía 19 años, 4 meses y 25 días cuando le pedí que fuera mi novia. Eso son 7 090 días, contando desde el día en que nací. Hoy hacen 7 091 días desde eso. Ya ha estado conmigo más de la mitad de mi vida. No sé si la vida se mide en hemisferios. Sólo puedo decir que duele atravesar ciertos ecuadores.
Palabras
Las palabras siempre alcanzan. Es sólo esa sensación de vacío de cada vez que no se nos ocurren adjetivos elocuentes...
Mis palabras son un árbol junto a muchos otros. Mis palabras solas no podrán hacer jamás un bosque, pero si las dejas crecer puede ser que den un poco de aire y de sombra. Puede ser que pierdan hojas en otoño para recibir desnudas al invierno, porque saben que ya vendrá la primavera de tus ojos para hacerlas florecer.
Mis palabras son de aire: siempre podrás respirarlas, o simplemente desplegar las alas y apoyarte en ellas cada vez que quieras levantar el vuelo.
Mis palabras son de agua: siempre podrás beberlas, o simplemente verlas nacer entre mis piedras, cantar hasta llegar al mar, y luego evaporarse antes de precipitarse sobre ti.
Mis palabras son de madera: siempre podrás hacer un barco, o simplemente echarlas al fuego para hacer que ardan y te den un poco de calor.
Mis palabras son un recorrido; son promesa y son memoria. Simplemente son la carne viva de cada fragmento de cielo que tiembla cada vez que nos tocamos.
Tanto
Tanto estrépito para tan poca barahúnda
tanto ahínco para tan poca vehemencia
tanto frenesí para tan efímeros ímpetus
tantísimo arrebato para tan poquito arrojo
Tan larga está el alma y tan breve el espíritu.
tanto ahínco para tan poca vehemencia
tanto frenesí para tan efímeros ímpetus
tantísimo arrebato para tan poquito arrojo
Tan larga está el alma y tan breve el espíritu.
