A través

En ocasiones recurro a la memoria como quien se se toma el tiempo de quedarse con el aroma de una taza de café recién servido. Me gusta creer en que todo pasó de modo subrepticio e inesperado; en otras tengo algo más de tiempo, y me gusta ser consciente de cuando me enamoré poco a poco, pero sin tregua.

Regreso a todas esas noches donde podía mirarte a través de la ventana; cuando te desconectabas, pero no te ibas, cuando supe que debía detenerme pero nunca quise. Esperar esa única hora, era en sí misma una buena razón para comenzar el día. Para llenar mis espacios con tus silencios, para poblar con tu voz mis vacíos, para acudir al ritual vespertino donde todo lo demás nos era ajeno.

Hace mucho tiempo que abordamos una nave que ni los vientos favorables hacen avanzar, pero que tampoco las peores tempestades han podido hundir. Dejé de contemplar el horizonte, de preguntarme si llegará alguna vez a tierra firme, y opté por disfrutar el olor a sal y a madera húmeda.

Dante

—Olvida los demonios y el tormento. No había notado que aquello era el infierno, hasta que la regia dijo "¡Ufa, ahora sí tengo calor!"

Ventana

Una tarde medio nublada, Martín leía junto a la ventana, cuando el ruido de una abeja dándose de topes contra el vidrio llamó su atención. Se quedó mirándola un instante. ¡Pobrecilla! —Pensaba con ironía. —¿Qué le ocurre? ¿Por qué la necedad? Alguien debería explicarle a estos bichos la naturaleza del vidrio; se puede mirar, pero no pasar a través de él. ¿Lo entenderá algún día? Nah. Demasiado complicado para un pequeño insecto que sólo sabe volar y hacer miel.

Las nubes comenzaron a cerrarse, y las primeras gotas de lluvia comenzaron a caer. Martín cerró su libro, y corrió a buscar refugio. La abeja seguía golpeando la ventana desde dentro.

Ella

Ella está hecha a semejanza de las cosas que amo.
Se parece a la noche,
o mejor: a una noche sin ausencias.
Ella es exacta.
Cuando la noche escurre, su cuerpo se humedece.
Me permite trepar por mis temblores
y agitar su nombre desde la oscuridad.
Ella es irrepetible.
Nació en las piedras donde empieza mi desorden.

Eduardo Langagne

Soliloquios

La gente práctica suele decir con justa razón: "Si no está roto, no lo arregles". Desde luego yo no soy gente práctica, así que me puse a arreglar mi blog.

—¿Es acaso una nueva actitud? ¿Decidiste al fin romper con las ataduras del pasado?
 Por supuesto que no. Me puse a arreglar el blog, no mi vida.

—¿Son cambios de forma, o de fondo?
Un poco de ambas. Bueno, no. Si con "fondo" nos referimos a la estructura del XML de las nuevas plantillas de Blogger, sí. Si nos referimos al tipo de cosas que escribiré, definitivamente no. De hecho la apariencia no cambió gran cosa.