Delete

Una a una, nombré todas las cosas;
extraje los audios, aislé los vectores.
Junté los vehementes infiernos del finder.

Teclée mis silencios, escanié mis suspiros,
libré a la tableta de todos mis sueños.

Zipié todo lo habido en ese momento;
Arrastré la esperanza y el pixel del recuerdo
a su destino final inferior derecho.

Un prompt me recuerda que no hay vuelta atrás,
que al sitio primigenio unos y ceros volverán.

Pulso enter con el meñique
como un pianista que añade una séptima a su acorde
y hace vibrar una cuerda tensa
que poco a poco

se calla.

Fuego

La mala onda del fuego, es que luego uno no sabe qué carajos hacer con las cenizas.

xou

Me lo estuve pensando mucho, ¿Sabes? Trataba de dar con algo perfecto, pero creo que me rendí en el intento. Quizá fue el hecho de que hubieras dicho que cualquier cosa estaba bien. Casi olvido lo que unas flores pueden hacer.

Esta vez no diré que me hacen falta las palabras; es sólo que tengo muchas maneras de describir todo lo que me haces sentir desde que llegaste a mi vida. Eres ilusión y realidad, eres razón y eres motivo, eres el medio, eres el fin.

Todas las veces que he tenido que decirlo, algo distinto se me viene a la mente. La primera vez que te soñé desde que no eras, desde que soñé con tu nombre que no era nombre, con tu risa que no era risa todavía, y con tu mirada curiosa sobre mi monitor. Adoro todos los días esas noches de desvelo interminables, esas horas de historias sin rumbo fijo, esa sonrisa tuya que lo cura todo, y esa sensación maravillosa de sentir como un pedacito de mi corazón late fuera de mí.

Princesa pequeñita:

De verdad me gustaría decirte muchas cosas. Me gustaría poner en palabras todo lo que te quiero, y luego enrollarlas y hacerte con ellas una colorida florecilla que puedas conservar y no tengas que leer.

Me encantaría decirte que eres como una chispa pequeñita, capaz de iluminar la más profunda de las oscuridades, como una sola nota musical, capaz de terminar con el más abrumador de los silencios, o como el aroma de una galletita recién horneada.

Pero por ahora sólo diré que celebro que estés con nosotros, que adoro que sigas teniendo ese toque que sólo las hadas que creen en la magia nos pueden regalar, y que sigas haciendo que tu reino sea un mejor lugar para los que te rodeamos.

Ansina

Hice muchas entradas con las vísceras. La mayoría malas, inconexas, ridículas, fuera de lugar, no sé. Seguramente un poco de todo. Pero siempre me fueron útiles. Al final de todas esas tardes, las buenas y las mejores, las malas y las peores, siempre me quedó este blog. Fue el único que estuvo allí en todo momento. Con cada ilusión, con cada alegría, con cada sinsabor y con cada enojo.

Me volví a beber un licuado de sensaciones encontradas, y en un arranque de ira, estuve a dos segundos de darle en la madre al xml que hace de esqueleto de esta bitácora. Pero me detuve. ¿Por qué iba a hacer semejante cosa? Odié sentirme vulnerable en vez de liberado por el sólo hecho de escribir. Prometo que no me vuelve a pasar.