Un pacto para vivir,
odiándonos sol a sol,
revolviendo más
en los restos de un amor
con un camino recto,
a la desesperación.
Desenlacé en un cuento de terror,
Seis años así
escapando a un mismo lugar
con mi fantasía,
buscando otro cuerpo,
otra voz
fui consumiendo infiernos,
para salir de vos,
Intoxicado, loco y sin humor...
Si hoy te tuviera aquí,
cuando hago esta canción,
me sentiría raro,
no tengo sueño,
mi panza vibra,
tuve un golpe energético,
milagro y resurrección
y eso que estaba tieso,
bajo control
El poder siempre mata,
si para tenerte aqui
habría que maltratarte
no puedo hacerlo
sos mi Dios
te veo me sonrojo y tiemblo
que idiota te hace el amor,
y hoy quiero darle rienda,
a esta superstición.
(ficciones portátiles para momentos álgidos)
Fragmentos [...]
Tengo el viejo cuaderno en mis manos, y cada vez me aferro menos a la intención de llevar las cosas con el más mínimo orden cronológico. Tengo textos claramente fechados, otros completamente ambiguos, y unos más que aunque por la tinta sé que escribí hace tiempo, no han dejado de ser vigentes. Creo que lo que más me asusta de los dragones, es el hecho de mirarlos, y saber que no existen en realidad...
Razones
Hay muchas formas de ver el mundo. Lo malo de ser racional, es que a veces la razón es abrumadora. La imaginación puede ser una salida, pero requiere la dosis exacta para ser un bálsamo y no terminar convirtiéndose en un opio que a la postre te consume. O cuando menos te aparta.
Imaginación y realidad fluyen en ámbitos paralelos que a veces se tocan. Imaginas demasiado, y la realidad aparece puntiaguda y filosa. Razonas demasiado, y la imaginación se aparece por allí, haciéndote creer que todo es posible, pero recordándote sutilmente lo que no tienes. Hallar el equilibrio en eso, es algo más sencillo de decir que de hacer. El hombre racional, se adapta al medio, y se ajusta a lo que tiene. El hombre irracional, pretende cambiar el entorno para que se ajuste a sus necesidades. El progreso de la humanidad, ha dependido siempre de todos esos irracionales que tienen éxito.
Imaginación y realidad fluyen en ámbitos paralelos que a veces se tocan. Imaginas demasiado, y la realidad aparece puntiaguda y filosa. Razonas demasiado, y la imaginación se aparece por allí, haciéndote creer que todo es posible, pero recordándote sutilmente lo que no tienes. Hallar el equilibrio en eso, es algo más sencillo de decir que de hacer. El hombre racional, se adapta al medio, y se ajusta a lo que tiene. El hombre irracional, pretende cambiar el entorno para que se ajuste a sus necesidades. El progreso de la humanidad, ha dependido siempre de todos esos irracionales que tienen éxito.
Mapas
Es curioso. No importa cuánto tiempo pase, cualquier indicio de presencia, cualquier atisbo, por más mínimo que sea, de que allí estás, se me vuelve un revulsivo. Hace que se me descomponga todo.
De haber nacido en otro siglo, probablemente miraría el cielo todas las noches. Viviendo bajo la nata gris de mi bienamada y ultracontaminada ciudad, he de ahorrarme tan inútil gesto. Simplemente, las estrellas no se dejan ver. Afortunadamente existe el Google Earth, que me permite mirar la tierra desde el cielo. Y recorro siempre las mismas rutas; tanto que ya ni siquiera necesito las capas geográficas de nombres para saber en dónde estoy. No es tiempo todavía, pero sé que incluso hay respuestas que aún no están en Google...
De haber nacido en otro siglo, probablemente miraría el cielo todas las noches. Viviendo bajo la nata gris de mi bienamada y ultracontaminada ciudad, he de ahorrarme tan inútil gesto. Simplemente, las estrellas no se dejan ver. Afortunadamente existe el Google Earth, que me permite mirar la tierra desde el cielo. Y recorro siempre las mismas rutas; tanto que ya ni siquiera necesito las capas geográficas de nombres para saber en dónde estoy. No es tiempo todavía, pero sé que incluso hay respuestas que aún no están en Google...
Navegaciones
Hay días en los que me pongo francamente pesimista. No, no; no hablo de ese pesimismo enconado, de cuando todo luce negro, la desesperanza es el pan de cada día, y uno tiene ganas de mandarlo todo al diablo. Tampoco es ese pesimismo 'light', como cuando la selección nacional pierde y compromete su calificación al torneo que sea, o como cuando ocurren cualesquiera de las leyes de Murphy para casos cotidianos...