Y volvemos a donde comenzamos. Originalmente un florido palabrerío habitaba esta entrada. Pero, la tormenta a veces tiene la virtud de limpiarlo todo.
Otra vez quiero creer que florecerá de nuevo. Sin embargo, por ahora sólo me queda retirar las espinas de esta entrada. :S
(ficciones portátiles para momentos álgidos)
Otro día.
Y sí. Quizá sólo estemos evitando el cierre de este sitio. No es que no tenga nada que contar. Es sólo que no sé cómo empezar. xP
El coyote, el correcaminos.
Bueno, está visto que hay veces en que uno no puede sentarse simplemente a esperar a que las cosas sucedan. Hay que empujar un poco, en ocasiones. Hay cosas que he venido postergando una y otra vez, y ha llegado el momento de salir del reducto en el que el miedo al fracaso a veces me somete. En realidad, no puede ser tan malo. Hay ocasiones en los que uno busca sin saber qué es exactamente lo que quiere encontrar. Temo que me ocurra lo que al protagonista de El Dinosaurio, de Monterroso. Despertar, y que el dinosaurio siga allí, y que nos quedemos mirándonos, como preguntándonos ¿Y ahora qué?